Tag Archive | MI PRIMER CRUCERO

Crucero en el Andrea “C” (1972)

El crucero lo realicé junto a mis padres y hermano menor, y por su puesto, no influí en la decisión de hacerlo ya que por aquel entonces tenía 21 años, ya que nos encontrábamos en Julio o Agosto de 1972.

El crucero partió de Barcelona a donde acudí en coche desde Madrid, para encontrarme con el resto de mi familia que ya estaba allí, hice una noche en un hotel de las Ramblas y al día siguiente embarcamos.

Andrea-C-07-540x360

Foto de Blogs del Grupo Joly

La salida fue con música, la gente tiraba serpentinas y confetis desde las cubiertas a la gente que se quedaba en el puerto, muy diferente a los de hoy en día; hay que pensar que hacer un crucero en aquella época significaba un gran esfuerzo económico en España y tener una mentalidad diferente por la educación existente y como políticamente estaba el País.

Los puertos que tocaba el crucero no me acuerdo exactamente, pero las ciudades visitadas fueron: Montecarlo, Mónaco, Pisa, Florencia, Roma, Nápoles, Palma de Mallorca y finalizaba en Barcelona. Por cierto una Barcelona muy diferente la actual, ya que ahora está preciosa.

Mi primera impresión del barco fue desconcertante, no sabía dónde acudir y menos que hacer con una máquina tragaperras por ejemplo (en aquellas fechas el juego estaba prohibido en España).

El barco parecía enorme con una decoración muy clásica para mi gusto, fuimos al camarote que era de los más modestos, bastante bajo, interior y cerca de la sala de máquinas. Había algo de ruido, pero yo al menos no me enteraba, caía roto después de todo el día y parte de la noche disfrutando.

En este camarote se movía poco el barco, pero en sí siempre se notaba el movimiento del mismo, en aquel entonces no se ponían los estabilizadores actuales. Os diré que en una noche que bailaba en la discoteca y durante la travesía del Golfo de León, nos desplazábamos de una pared a otra de la discoteca sin quererlo. Alguno se dió un buen golpe y mi madre estuvo mareada todo el crucero.

El camarote tenía camas bajas y literas, pero solo tenía un lavabo y la ducha y WC eran comunes en el pasillo.

La piscina pequeña, pero todo el mundo muy formal y arreglado de sport. No tenía teatro pero disponía de una sala de fiestas donde se celebraban todo tipo de juegos, bailes y concursos.

Los viajeros éramos casi todos de habla hispana y teníamos un Director de Crucero que se encargaba de toda la animación, su nombre José Luis Barcelona, afamado locutor de radio y TV de aquellos días.

Los juegos consistían en tenis de mesa, cartas, mejor bailarín, miss crucero, etc y cosas por el estilo, eso sí la música casi siempre era en vivo.

Por ganar te entregaban una miniatura en metálico del barco, por cierto que alguna conservamos, quiero recordar que gané una por bailar bien ¿? el rock and roll.

Todo el mundo se conocía y se saludaba en el barco y el capitán cenaba en una mesa que tenía en el comedor junto con los pasajeros, cada noche.

No existía el bufé de media noche pero pasaban exquisitas bandejas de canapés, todas las noches.

La comida fantástica y todas las noches había que vestirse muy elegante para el comedor. Las mujeres lucían sus mejores joyas (no como ahora que por miedo, muchas utilizan bisutería), los jóvenes parecíamos hombrecitos con nuestras corbatas y chaquetas, etc …. En fin, todo muy formal y con cierto toque de romanticismo.

El simulacro tubo lugar en las cubiertas, pero entonces no había las facilidades de ahora y todo el mundo tenía que atarse unas interminables cintas, menudo lío.

En fin, espero que mi memoria me haya permitido transmitiros una idea del barco y su ambiente.

Pero en fin, a vosotros creo os pueda interesar más lo que recuerdo de las excursiones, por ejemplo, así que aquí tenéis un pequeño resumen:

Todas fueron efectuadas con la organización de Costa, por tanto con autobús y guía en el Puerto.

El primer día hubo posibilidad de visitas diurnas y nocturnas, nosotros hicimos las dos. Por la mañana recorrimos Mónaco y al final del día nos dejaron tiempo libre para compras, fue inútil los precios eran imposibles para nosotros, recuerdo haber pasado sed por no pagar lo que valía una cerveza.

Por la noche, fuimos al casino de Montecarlo, eso sí había que demostrar que se tenía más de 18 años, mi hermano se quedó en el barco. Otro choque psicológico ya que nunca había visto un casino, sigo sin ser aficionado al juego pero aquella noche gané dinero, cuando salía del casino sin haber jugado en nada, me encontré en el suelo una ficha de 5 francos que cambié por dinero y gasté en el barco (entonces no existían las tarjetas de cargo actuales).

En la siguiente escala hicimos una excursión muy larga, con visita a Pisa o mejor dicho solo a la Plaza de los Milagros, donde más que la torre inclinada me gustó el conjunto arquitectónico y sobre todo la acústica del Baptisterio. Seguidamente nos dirigimos a Florencia (no recuerdo bien si primero fue Pisa o Florencia), donde descubrí una ciudad maravillosa que vimos con un recorrido a pié y una panorámica desde el autocar, finalizando con dos horas dentro del Museo de los Uficci (no mencionaré las obras de arte del interior, ya que no acabaría nunca). No se como describiros esta ciudad y su Puente Vecchio, Palacio Pitti, etc. Prometí volver algún día y lo he cumplido, además varias veces. Volví al barco tras la compra de alguna corbata de seda italiana en el Mercado de la Paja.

La siguiente escala permitió visitar Roma, tras la clásica visita guiada entré en El Vaticano y me quedé realmente sorprendido. De aquí tengo un mal recuerdo, en aquellas fechas un desalmado (por utilizar una palabra) había dado con un martillo en la Piedad de Miguel Ángel y le había fracturado parte de la nariz. No comprendo que gana la gente con hacer daño sin motivo o beneficio alguno.

Volviendo a La Piedad, deciros que en muy poco tiempo fue retirada para su restauración y como sabréis ahora se la ve de lejos y tras un cristal. Por tanto, puedo decir que fui de los últimos en ver la escultura al alcance de la mano y sin cristal. Esta escultura me trasmite una ternura poco habitual.

También he vuelto a esta ciudad en varias ocasiones.

La siguiente escala nos permitió hacer una excursión a Pompeya, donde pudimos admirar las famosas ruinas que me entusiasmaron. Esta ciudad o mejor dicho sus ruinas y las de Efeso, son las que más me han gustado en Europa (incluyo a Turquía en Europa).

Finalmente visitamos Palma de Mallorca donde conocí su castillo, su catedral, su maravilloso paseo marítimo, etc.

El final del crucero al igual que mi pequeño relato toca a su fin, el desembarco fue en Barcelona, todas las personas se abrazaban y besaban y nos felicitábamos por haber disfrutado de unos días difíciles de olvidar, junto con una tripulación que nos había no atendido, ya que nos había mimado, desde la lejanía del tiempo les doy las gracias.

Yo había vivido una experiencia inolvidable y sin saberlo se había plantado en mí una semilla de viajero empedernido,  y que hasta bastantes años después no pude desarrollar.

Al llegar a Barcelona, mis padres continuaron sus vacaciones en el coche que yo dejé aparcado cuando vine y yo me dispuse a vivir una última experiencia camino de regreso a Madrid, tenía un examen. La experiencia fue volar en avión por primera vez, por lo que sentí una última sensación poco descriptible.

Me gustaría deciros que a mi vuelta, sentí una doble inquietud, una de poder contarle a todo el mundo mi experiencia y otra de contar lo menos posible a mis amigos para no parecer que había vivido algo un poco inalcanzable en aquellos días.

Cabe finalmente hacerse una pregunta y yo me la hago a mí mismo: ¿Qué crucero quedarse, con el recién relatado o con uno de los últimos efectuados?, tras pensar unos pocos segundos está para mí muy claro, el mejor es el que haré si Dios quiere el año que viene en el Costa Fortuna, donde pienso volver a surcar las aguas del Egeo.