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Punta Arenas, primer puerto chileno del “On Board”

by Guido Minerbi • 28 enero, 2015

Punta Arenas, en la margen occidental del Estrecho de Magallanes, recibe al Golden Princess en lo que sería su última escala antes de Valparaíso.

Mural en Punta Arenas
Mural en la Av. Costanera en Punta Arenas (*)

Mural-en-Punta-Arenas

Al rodear el Cabo de Hornos ya habíamos estado frente a las costas chilenas pero sólo en Punta Arenas pisamos tierra. Una tierra muy especial, ya que se trata de la única ciudad de Chile que se encuentra al Este de las postrimerías de la Cordillera de los Andes. Si bien Punta Arenas cuenta con un excelente puerto y un moderno muelle, la longitud de nuestro barco y la cantidad de barcos (oceanográficos y pesqueros) amarrados al muelle hicieron nuevamente necesario desembarcar con las lanchas que se conocen como “tenders” – las mismas que habíamos utilizado para desembarcar en las Malvinas.

La mayor diferencia fue que el mar estaba mucho más encrespado en Punta Arenas lo cual hizo del breve trayecto de unos diez minutos hasta tierra un trámite bastante más “movido”. A diferencia de otros puertos, en Punta Arenas decidimos efectuar uno de los tours, ya que de lo contrario hubiera sido difícil poder llegar hasta el Seno Otway donde habita una numerosa colonia de pingüinos “pintados”, denominados así por la línea blanca que se extiende por encima de sus cabezas.

Un viaje de una hora aproximadamente por un típico paisaje patagónico-fueguino nos llevó al Seno Otway, donde caminamos por un sendero que pronto se convirtió en una cuidada pasarela construida con tablas de madera, interrumpida aquí y allá por pequeños puentes cuya función es la de franquear el paso a los pingüinos adultos que desde sus cuevitas subterráneas van hasta la playa en busca de alimentos para sus crías, que suelen permanecer ocultas. El espectáculo es triple: por un lado esta congregación de pájaros vestidos de impecable etiqueta, el mar del Estrecho de Magallanes y la vegetación muy baja e insólita que podría calificarse de subantártica… Hay varias especies desconocidas para nosotras en un suelo rico en turba con colores suaves donde predomina el amarillo y el gris-plata, pequeñas flores y hojas desacostumbradas para nosotros. La única planta que pudimos reconocer es el calafate, con cuya fruta se elaboran exquisitas mermeladas.

Pinguinos

Pinguinos

Ya de regreso en Punta Arenas recorrimos el centro de la ciudad que sorprende por la edificación severa y refinada a la vez y por la Plaza de Armas (o Muñoz Gamero) que ha sido catalogada como una de las tres más hermosas de todo Chile. En su centro se encuentra un imponente monumento a Fernando de Magalhaes, conocido entre nosotros como Hernando de Magallanes, descubridor del estrecho que hoy lleva su nombre. Este estrecho ha perdido hoy algo de su importancia histórica, ya que hasta que se inauguró el Canal de Panamá, era la única vía de transitar por mar desde el Atlántico hacia el Pacífico a través de un brazo de mar mucho más seguro y protegido del que había que recorrer al Sur del Cabo de Hornos.

En Roma hay que tirar unas monedas a la Fuente de Trevi (donde se bañaron Anita Ekberg y Marcello Mastroianni en “La dolce vita” de Fellini) para asegurarse de que uno regresará a la “ciudad eterna”. En Punta Arenas hay que besar el dedo gordo del pie de una estatua de un indio que decora el basamento del monumento a Magallanes con el fin de hacer un viaje seguro y regresar a la ciudad en el futuro.

Hernando_de_Magallanes

Hernando_de_Magallanes
Monumento a Hernando de Magallanes, nótese el brillo del dedo gordo del pie del aborigen que está sentado en la base del monumento.
Tras deleitarnos fotografiando edificios patricios que rodean esta gran plaza, seguimos caminando hacia la avenida costanera para admirar unos murales gigantescos que decoran los frentes de unos antiguos edificios construidos con madera y chapa ondulada.

Ya se estaba haciendo hora de ir a hacer cola en el puerto para volver a embarcarse en los “tenders” que nos llevarían de regreso al barco. El viento había cobrado fuerza: la cola fue a decir poco “refrescante” y el regreso al barco aún más movido que por la mañana. Una copita de cognac en el bar más cercano a nuestra cabina, el magnífico Wheelhouse Bar (Bar de la Timonera), nos hizo olvidar esos detalles cerrando un día que había estado a la altura de nuestras mejores expectativas. Zarpamos de Punta Arenas al anochecer a una hora indefinible sin mirar el reloj, ya que el sol recién terminó de ponerse cuando ya pasaba de las 22:30, como suele ocurrir en verano en esas latitudes. Y claro que llamar “verano” a días en que el termómetro marca unos 5º C requiere mucha imaginación…

Habíamos andado mucho ese día, tanto para llegar a la pingüinera como para recorrer la ciudad. Estábamos cansados y después de cenar nos perdimos un show que, al día siguiente, nos comentaron que había sido muy entretenido. No muy exótico para los argentinos, uruguayos y paraguayos a bordo, al menos a juzgar por su nombre “Gaucho del Plata”, pero muy apreciado por todas las otras nacionalidades para las que el tema gauchesco tiene un atractivo muy particular.

(*) Nota del Editor: Existen en Punta Arenas más de 500 metros cuadrados de muro, emplazados en la costanera del Estrecho de Magallanes, entre Avenida Cristóbal Colón y calle José Menéndez, los que fueron intervenidos por el arquitecto Fernando Padilla Arrau, el pintor Luis López Pérez y el estudiante de arquitectura Víctor Nova Vásquez, generando una “postal gigante” que ilustra la inmigración entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

http://noticiasdecruceros.com.ar/2015/01/28/punta-arenas-primer-puerto-chileno-del-on-board/#.VMk5o1o2T7o

LOS MÁS VENDIDOS, ¿LOS MEJORES?

Razón no te falta

Soy mi palabra

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Antes de nada quiero dejar claro que este artículo de ninguna manera es una pataleta personal, yo misma he tenido algunas de mis novelas entre las más vendidas y tengo un par de ellas bien posicionadas en estos momentos en algunas plataformas.

Soy de las que han leído, y aún leo de vez en cuando, a muchos de mis contemporáneos. He tenido oportunidad de hacer mi propio juicio de las obras más demandadas en la actualidad. Siendo honesta, las listas de los más vendidos dejan mucho que desear. Escapa a mi comprensión la ventajosa posición de muchas novelas; he llegado a pensar que debe haber algún atajo que desconozco. Las hay que ya desde la misma sinopsis manifiestan, cuanto menos, una notoria inmadurez por parte del autor.

He observado que si cambiaran las sinopsis al azar entre una veintena de las más vendidas, daría igual, dicen lo mismo. Para muestra…

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QUE NADIE TE DIGA SI ERES O NO ESCRITOR

Soy mi palabra

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No creo que nadie consiga ser escritor por el hecho de decidirlo. Mi experiencia, y creo que la de muchos autores, es que el «título» te lo otorgan la constancia, los años y la pasión. Un día te das cuenta de que lo eres, bueno o malo, para bien o para mal, muchas veces a tu pesar y el de la gente que te rodea. A menudo me han preguntado qué se necesita para ser escritor, mi respuesta siempre es la misma: escribir y tiempo.

En mi caso, todo comenzó siendo niña, por una mera necesidad de dar salida a mi imaginación sin ser interrumpida, en soledad. Mis encuentros con el papel eran momentos agradables que me dejaban cierta sensación de tranquilidad y sumaban a mi pequeño «yo» seguridad y confianza en mí misma; ordenar con palabras escritas mis sueños y desvelos de chiquilla me reconciliaba con el entorno y…

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