CUENTO DE NAVIDAD

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Soy mi palabra

S y A

Siempre volvía por Navidad. El director de una gran empresa debía aparentar que a él también lo esperaban con los brazos abiertos en algún lugar. Los días previos a las vacaciones todos se preguntaban unos a otros lo mismo: «¿Cuándo sale tu vuelo? ¿Dónde pasarás las fiestas este año?» Él siempre contestaba igual: «En casa, con la familia». Pero lo cierto es que en España solo le esperaba un padre solitario y resentido que, al igual que él, abrigaba un único deseo en estas fechas: que pasaran pronto y volver a encerrarse en su guarida.

Ni siquiera se molestaba en ir a recibirlo al aeropuerto. Después de once horas de vuelo, en tierra encontraba miles de abrazos, pero ninguno era para él. La vieja urbanización le pareció más melancólica y desangelada que nunca, cuando se bajó del taxi sintió un pequeño ahogo, un desagradable pellizco en la boca del estómago…

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