UNA MUÑECA CON GAFAS DE SOL

Por desgracia, es una historia muy real en las noticias actuales

Soy mi palabra

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Su muñeca volvió a casa hacía ya dieciocho años, once meses después de casarse, con el vientre lleno de esperanza y el corazón desolado.

―Se acabó, papá ―le dijo con los ojos llenos de moratones y lágrimas, detrás de las gafas de sol que tanto odiaba él―. No volveré, mi hijo tiene derecho a ser feliz ―Y se acarició la tripa.

Consiguieron una orden de alejamiento y todo pareció volver a la normalidad. Tomás y María colmaron a su hija de cariño y protección, y compraron mil cosas para preparar la llegada del pequeño, al que llamarían como su abuelo. Pero aquel indeseable la vigilaba, sabía que esperaba un hijo suyo.

Siete años tenía Tomasito cuando un día la muñeca se sentó a la mesa con aquellas horribles gafas de sol. Nadie dijo una sola palabra durante el almuerzo; el silencio dolía. Antes de que cayera la noche, Tomás salió…

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