Londres (Agosto 2009)

Mi viaje a Londres del 22 a 29 de agosto de 2009

Hace mucho tiempo que junto a mi mujer deseábamos viajar a esta ciudad, pero por un motivo u otro se ha ido aplazando, hasta que recientemente lo hemos podido realizar.

Voy a intentar en este relato de evitar palabras en inglés y cuando me refiera a importes lo haré por su equivalencia en euros, para tener una idea exacta de los mismos.

Primeramente me gustaría dar unas primeras pinceladas sobre la ciudad, que fue fundada a las orillas del río Támesis por los romanos en el año 43, con el nombre de Londinium, en el sitio que actualmente conocemos como La Torre de Londres.

Actualmente me ha parecido la ciudad más cosmopolita de las que conozco, está habitada en su área metropolitana por unos 7,5 M. de habitantes, y administrativamente se reparten en 34 distritos más la denominada “City”, que ocupan un imaginario círculo de 40 kms. de diámetro.

Ocupa una gran extensión de terreno, ya que carece de edificios muy altos dedicados a viviendas, normalmente tienen una configuración arquitectónica clásica, armónica y muy agradable. Me ha parecido una ciudad muy limpia, ausente de pintadas tan comunes en estos días en nuestros pueblos y ciudades.

Se habla el idioma inglés fundamentalmente, pero se dice que sus habitantes hablan más de 300 idiomas diferentes.

Se practica la religión anglicana principalmente, pero también la católica, mahometana y otras.

La moneda local es la libra esterlina y su horario es idéntico al de Canarias, es decir una hora menos que en la península.

El clima es atlántico y de gran humedad, siendo frecuentes sus lluvias en cualquier época del año.

Tiene un transporte muy bueno pero también muy caro, los turistas utilizan principalmente el autobús (billete sencillo 2,5 €).

La gastronomía no es de nuestro agrado y desde luego ha sido lo peor del viaje, más adelante comentaré algo más detallado este asunto y sobre todo es muy cara.

Sábado 22 de Agosto

Tomamos un taxi para ir al aeropuerto, nuestro vuelo de Iberia salía a las 9.55 con dirección al aeropuerto de Heathrow, el más cercano e importante de Londres, siendo un vuelo agradable y absolutamente puntual.

A la llegada nos estaba esperado un vehículo (9 plazas) privado que había contratado para trasladarnos al hotel (junto con otro matrimonio).

El Hotel elegido fue el Meliá White House, dado que su situación me pareció ideal para movernos por el centro, la habitación aunque un poco pequeña estaba bien al igual que el hotel. Suelo utilizar bastante los hoteles de esta cadena, ya que me gusta su decoración y servicio, teniendo una tarjeta de fidelidad bastante – aprovechable, con cosas como:

– Puntos para obtener noches gratis en los hoteles
– Periódico diario en la habitación
– Desayuno gratis para el acompañante
– Posibilidad de dejar la habitación el último día más tarde de las 12 h.

El hotel se encuentra a 10 minutos andando de la zona comercial y junto a un gran parque llamado Regent´s Park.

Contraté con una compañía varias excursiones organizadas, previa llamada telefónica desde Madrid, ya que no recogen a viajeros en todos los hoteles y me aseguré que en el nuestro si había recogida.

Cuando llegamos era la hora de comer así que buscamos un sitio para hacerlo, eligiendo un típico pub, donde servían todo tipo de comidas. Nuestra primera impresión fue horrible, cosa que confirmaríamos otros días en diferentes lugares. Poca variedad y mala calidad, eso sí mucha cerveza.

Después de descansar un rato, dimos una vuelta por Oxford Street, la que es la calle más comercial de Londres, pero lo que venden es vulgar y salvo raras excepciones, los comercios no me gustaron.

Si pude apreciar la limpieza de sus calles y edificios muy bonitos, sobre todo en la calle que más me gustó Regent Street, donde el comercio es más selecto. Para mi gusto la calle más bonita de Londres.

Cenamos en otro sitio, con la misma impresión de no gustarnos la comida y nos fuimos a descansar. A partir del día siguiente decidimos levantarnos a las 6.30 h. para aprovechar al máximo el tiempo.

 

Domingo 23 de Agosto

Seguidamente de desayunar copiosamente en el hotel, con alimentos habituales en España y de decidir que sería la comida más importante de nuestra estancia, nos han venido a recoger al hotel a las 8:10 horas, para hacer nuestra primera excursión denominada Londres Cultural, donde hemos dado un paseo por el imaginario mundo de Shakespeare, además de recorrer las orillas del  Támesis y acabar viendo el Museo Británico.

Realmente ha sido una mañana bonita, pero permitidme que os diga que me parece injusto que ciertas cosas estén en dicho museo y no en el lugar lógico de procedencia, pero la política ha sido así y sigue siéndolo.

Aquí tenéis una reproducción casi exacta del teatro empleado por Shakespeare

Vistas de las orillas del Támesis, con el Puente más famoso de Londres

ahora  podéis ver el Museo Británico

y su cúpula diseñada por el famoso arquitecto Norman Foster, es considerada la plaza cubierta más grande del mundo

dentro del mismo se encuentra la piedra “Roseta”, que ha permitido a lo largo de la historia descifrar los jeroglíficos egipcios

Después de un simple sándwich, hemos enlazado con otra excursión denominada Londres Moderno, donde hemos visto la transformación de los antiguos muelles a viviendas y comercios, visitando la famosa City (el mundo bancario más grande del mundo) y los Docklands, donde se han creado cientos de viviendas de un nivel muy alto y exclusivo

Después de descansar un poco en el hotel, decidimos salir a pasear y sobre todo a la aventura de saber donde cenar.

En nuestro paseo, encontramos un sitio denominado “Las Tapas” de especialidades españolas y pensamos hemos resuelto el problema de las cenas, pero cuando salimos decidimos no volver más, entre otras cosas por el clavo que nos habían dado, pero sobre todo por no gustarnos la comida.

 

Lunes 24 de Agosto

Después de desayunar hemos emprendido una excursión por las afueras de Londres, concretamente por la famosa campiña  y llanura de Salisbury, había leído en una revista de la Oficina de Turismo Británica, una cosa que me había gustado y que seguidamente os mostraré.

Atravesamos la llanura de Salisbury, que es una de las mayores extensiones de pastizales de tierra caliza que existen, hacia un paisaje conocido como Stonehenge, conocidos restos arqueológicos prehistóricos que datan de 5000 años, y que son Patrimonio Mundial de la Unesco. Las ruinas están rodeadas de colinas y se admiran de una manera directa y cercana, sobre todo su sorprendente arquitectura.

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Hasta ahora nadie sabe a ciencia cierta lo que significan y hay muchas especulaciones, en mi modesta opinión fueron un centro de astrología, por la forma del sol en los solsticios y cosas así.

Esto es una mera apreciación mía, ya que solo me baso en las lecturas y visitas que he efectuado a restos de las civilizaciones como Olmecas, Mexica, Toltecas, Aztecas, Mayas, Egipcios y sobre todo de los Incas.

Nadie sabe cómo se transportaron la piedras y como se colocaron, de esta maneras circular.

Después nos fuimos a visitar el castillo de Hampton Court, que se encuentra a las orillas del Támesis, es el mayor de los palacios edificados en Inglaterra durante el periodo Tudor y considerado como uno de los principales de Europa.

Fue el hogar de Enrique VIII y donde  nació su hijo varón y heredero del trono, también en donde contrajo matrimonio con su sexta y última esposa.

Vimos los aposentos oficiales, cocinas, las bodegas, etc. y sobre todo un reloj astronómico de 1540

y sus magníficos jardines.

Es curioso ver una parra  plantada en 1768, cuya rama principal mide más de 30 metros y que todavía produce una media de 600 racimos por cosecha.

De vuelta a Londres decidimos cenar en el hotel, cosas sencillas como ensaladas, quesos, algo de pescado y marisco, en fin una fiesta total, pero nos esperaba una gran sorpresa, la cuenta tan magnífica como el castillo anterior, la verdad es que no volvimos.

Martes, 25 de Agosto

Para hoy no habíamos contratado ninguna excursión, por lo que disponíamos de un día totalmente libre para organizarnos nosotros mismos.

Tras asesorarme de las diferentes modalidades para viajar en transporte público y haber charlado con el conserje del hotel, había preparado una ruta a seguir y que seguidamente os comento:

Compramos unos abonos para el autobús que te permiten viajar sin límite en un día, su coste es de 4,5 € por persona y se compran en una máquina que hay en las propias paradas; siempre se debe de llevar el billete al subir al primer autobús.

El recorrido era muy céntrico y va por Oxford Circus, Regent Street, Picadilly Circus, Trafalgar Square, etc., descendimos en el corazón del antiguo Westminster, sede del gobierno con sus ministerios y residencia oficial del primer ministro.

La plaza del Parlamento aparte de su propio edificio, donde en una de sus torres se encuentra el famoso Big Ben, tiene la maravillosa Abadía de Westminster.

Después de sacar fotografías, empezamos nuestra visita a la Abadía que se fundó en el año 960 DC, como un monasterio benedictino. Desde la coronación de Guillermo el Conquistador en 1066, ha sido la iglesia de la Coronación de toda la nación. Igualmente es el lugar histórico de entierro de 3000 personalidades de la Historia de Gran Bretaña, dichas tumbas hablan de dignidad y logros humanos y de la seguridad de los cristianos en la vida después de la muerte; no nos permitieron hacer fotografías dentro del edificio, pero es una auténtica joya de arte sobre todo por sus esculturas y quizá lo que más me haya gustado.

En su fundación la mayoría de los cristianos de Europa, aceptaban a la Iglesia Católica Romana, pero en el siglo XVI y por iniciativa de Enrique VIII, La Reforma introdujo muchos cambios en su organización y cultos. La iglesia de Inglaterra se hizo independiente, pero conservó gran parte de su tradición.

La Abadía es visitada por millones de personas cada año, de tal manera que con el importe de sus entradas se autofinancia, sin recibir ningún tipo de apoyo económico.

Seguidamente visitamos la iglesia adjunta llamada Santa Margarita.

Después recorrimos exteriormente todo el Parlamento con su reloj por todo el mundo conocido,

pero para mi gusto lo más bonito arquitectónicamente hablando es esta torre.

Seguidamente y dando un paseo por el parque de San Jaime, llegamos hasta el palacio de Buckingham, residencia oficial de la Reina, donde casualmente pudimos observar el cambio de guardia, pero que aglutina tal cantidad de curiosos que es bastante agobiante.

Había sido una mañana intensa  y decidimos comer cerca del hotel, en un restaurante italiano, que aunque caro su calidad fue razonable.

Por la tarde y para relajarnos un poco de la intensidad de la mañana, nos fuimos a visitar los famosos almacenes Harrods, donde comprobamos la exclusividad de muchos de sus productos, de los precios tan altos que tienen los mismos y sobre todo, nos detuvimos en la sección de alimentación, pensando que si aquí no había productos selectos entonces ¿donde los habría?.

Efectivamente es un sitio increíble para comprar caviar, chocolates, champagne, quesos, etc., pero la calidad de sus pescados, cordero, etc. no tienen nada que ver con lo que estamos acostumbrados en España, son muy inferiores en presencia  y calidad. Merece la pena dar un paseo por todas sus plantas.

Después de comprar unos regalitos para nuestra hija y de algún encargo que habíamos recibido, regresamos al hotel en autobús.

Necesitábamos descansar, ya que el día fue agotador.

 

Miércoles, 26 de Agosto

La mañana no la habíamos comprometido con nada, por lo que nos fuimos paseando hasta el Museo de Madame Tussauds, que pasa por ser uno de los museos de cera más famosos.

Aunque los museos oficiales en Londres son gratuitos, los privados suelen ser caros; éste costaba unos 30 euros por persona. Después de estar media hora esperando para entrar, decidimos volver otro día, por si había menos gente, creíamos que tardaríamos una hora en entrar.

Así que nos fuimos callejeando hasta Oxford Street, viendo calles, comercios, pub y sobre todo una especie de mercado de comidas preparadas, casi todas de tipo oriental.

Lo importante vendría por la tarde y para iniciar una excursión denominada “Londres Histórico”, acudimos a nuestro punto de reunión a las 13 horas.

La primera visita se trató de la Catedral de San Pablo, obra del arquitecto Christopher Wren, que es un centro religioso londinense del siglo VII. En la misma están enterrados ilustres personajes como Nelson, Duque de Wellington, Fleming, etc.

Está ubicada en el mismo lugar donde los romanos habían construido un templo dedicado a la diosa Diana.

Para mí lo más importante es la cúpula y el coro, ambos impresionantes y quizá lo más relevante la cantidad de luz que hay en interior, dado que aunque tiene preciosas cristaleras, muchas de ellas están sin decorar.

Por la parte interior y subiendo más de quinientos escalones se ven unas vistas fantásticas de todo Londres, pero hay que tener cuidado no hay ascensor.

En la cripta están la mayoría de las tumbas y de una manera que no sé cómo calificar, han montado tiendas y restaurantes.

Después visitamos La Torre de Londres, residencia real y prisión de Estado, donde se alojan las Joyas de la Corona. Fundada por Guillermo el Conquistador en el siglo XI y ubicada en las orillas del Támesis y muy cerca de del Puente de La Torre. La torre, construida en forma de una inmensa fortaleza ha sido el escenario de diversos usos y acontecimientos., llegándose a usar también como palacio, prisión,  parque zoológico y lugar de ejecuciones públicas (aquí fueron ejecutadas varias esposas de Enrique VIII, como Ana Bolena).

Seguidamente podéis ver diversas edificaciones que la componen:

Cerca de La Torre, se podía apreciar en el Támesis un barco de gran calado para un río, que había venido desde Dover y que aprovechando una marea alta, había llegado a Londres. El Támesis es uno de los pocos ríos que tienen mareas y además, llegan a ser de hasta 7 metros.

Aunque no es una fotografía muy buena, aquí podéis ver el Sirve Cloud (Sil versea).

Seguidamente dimos un paseo en barco por Támesis, y así conseguimos ver la ciudad desde esa nueva perspectiva, siendo un viaje muy bonito.

Por la noche y después de tanto mal comer, decidimos ir a un sitio algo diferente y elegimos un restaurante italiano muy romántico y donde a la luz de las velas, tomamos la que creo mejor cena de toda la semana, acompañada de un buen vino italiano, desde luego el precio es mejor no mencionarlo.

ueves, 27 de Agosto

En este día, nos dispusimos a volver a salir de Londres para hacer un bonito e interesante  recorrido, por lo que tomando la autopista oeste y tras una hora aproximadamente, llegamos a Oxford, una de las cuatro universidades más antiguas de Europa y la de habla inglesa más antigua del mundo.

La vista de esta encantadora ciudad medieval, deja huella y sobre todo irradia cultura por cualquier rincón.

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Caminamos por sus calles viendo el teatro Sheldonian

La Cámara Radclife,

la Biblioteca Bodleiana

y la iglesia gótica de Santa María.

Es conocida la gran rivalidad con otras universidades, sobre todo con Cambridge y eso condiciona el día a día de esa ciudad, siempre pensando en estar por encima de los demás.

Para entender bien esta universidad totalmente privada, visitamos un “college”, el denominado Brasenose, de los más de treinta que existen, siendo cada uno de ellos una universidad distinta.

Aquí forman a estudiantes de un alto nivel en calificaciones y por un método muy distinto al nuestro, ya que aparte de que los estudiantes pernoctan en el propio lugar, reciben una atención personalizada en su enseñanza, no existiendo aulas como nosotros la conocemos, son clases individuales y los exámenes normalmente orales.

A parte del esfuerzo económico que supone poder mandar a una persona a un sitio como Oxford, hay que pasar una complicada selección para ser admitido y hay pequeñas cosas que pueden decantar la elección por una persona u otra, como destacar en remo o música, por ejemplo.

La verdad es que ha sido muy interesante.

Después de un tiempo dedicado para la comida (¿¿¿) salimos hacia la histórica ciudad de Windsor, atravesando el valle del Támesis, donde volvimos a apreciar la campiña inglesa.

Windsor es la residencia oficial de fines de semana de la reina. El castillo es una mole irregular e imponente, que fue comenzado por Guillermo el Conquistador en el siglo XI. A través de los siglos ha sido siempre la residencia de la corona inglesa.

Se pueden visitar la Capilla Real San Jorge, preciosa en su interior, pero no se podía hacer fotografías, la sede de la Orden de la Liga, a la que pertenece nuestro Rey, los aposentos reales oficiales (los privados no se muestran), una casa de muñecas en miniatura increíblemente curiosa, que le fue regalada a la abuela de la actual reina en 1923.

Por último, vimos una cosa que pocas veces se puede visitar, ya que solo se puede hacer en verano y cuando la reina no está, su jardín privado.

El castillo nos ha gustado mucho y desde luego merece la pena, además incluso la reina salió a saludarnos.

El pueblo donde está situado y con el mismo nombre del castillo, es muy bonito, pero hay tal cantidad de comercios para los turistas, que le hacen atractivo por sí mismo, para personas que gustan de este “deporte”.

Muchas de sus fachadas las adornan con flores como las que os muestro

Viernes, 28 de Agosto

Nos preparamos temprano para ir al museo de Madame Tussauds, no queríamos coger la aglomeración de gente que nos pasó anteriormente y acertamos, en pocos minutos entramos al museo. No es un museo que me llamase mucho la atención, pero he de reconocer que está curioso y lo que más me gustó fue una escenificación del Londres medieval y del desarrollo de la historia hasta casi nuestros días, pero esa parte no se podía filmar.

Aquí os pongo los personajes que me parecieron más reales.

El actor y director de cine Morgan Freeman

El recientemente desparecido Michael Jackson

Y una figura increíble de la historia reciente, que tanto ha significado para millones de personas Mahatma Gandhi. Awañac.

Seguidamente del museo nos dirigimos a dos zonas de Londres que aún no habíamos visitado, primeramente a la zona dedicada al mundo chino, es decir el denominado barrio de Chinatown, la verdad es que me esperaba una cosa bastante mayor, pero en realidad es bastante pequeño, no nos llamó demasiado la atención, como por ejemplo en New York.

Seguidamente nos dirigimos a una zona que quizá sea de las que más ambiente tiene, la denominada de Covent Garden, yo destacaría dos principales cosas, la gran cantidad de teatros que hay en toda la zona

y también un mercado reconvertido en zonas de pequeños restaurantes, sobre todo italianos y también escenario de artistas callejeros, coincidiendo con las horas de comercio está muy animado, nos gustó bastante y decidimos comer en uno de los italianos.

Después de descansar en el hotel imprimí nuestros billetes y elegí los asientos del avión de vuelta, volvíamos a España  al día siguiente, decidimos hacer una última incursión en Londres y esta vez, lo haríamos de noche, queríamos ver las iluminaciones de los edificios y monumentos.

Así que, tomamos un autobús que recorre todo el centro y la parte más monumental y disfrutamos de todo aquello que estaba iluminado. No nos pareció una cosa demasiado espectacular, como puede pasar con ciudades como Praga o Budapest iluminadas, pero después de soportar una lluvia intensa por unos minutos, contemplamos desde el puente de Westminster una bonita vista del Parlamento, que fue lo que más nos gustó.

Me gustaría hacer un pequeño comentario sobre la decoración de los Pub, son increíblemente bonitos y con muchas flores, muy acogedores para beber una cerveza con los amigos, os pongo un ejemplo

Sábado, 29 de Agosto

Llegó el día de la vuelta a casa, hoy ha sido un día poco propicio para alejarse mucho del hotel. Cuando reservé el vuelo de vuelta, elegí un horario que nos permitiera disfrutar de la mañana en Londres y una vez aquí, había planificado visitar una de las grandes zonas verdes que hay en esta ciudad, concretamente la que está muy cerca del hotel, denominada Regent´s Park.

Nos dispusimos a pasear por dicho parque con mucha tranquilidad, las dimensiones son  inmensas y no era cuestión de agotarnos; dentro hay lagos, fuentes, instalaciones deportivas, grandes praderas, preciosos parterres de flores, composiciones florales muy variadas y finalmente el zoo.

En resumen es una zona verde fantástica, pero yo sugeriría alquiler de bicicletas y pequeños coches eléctricos para su visita.

Una de las cosas que más me gustaron:

Después de varias horas volvimos al hotel, donde nos permitieron tener la habitación hasta las 14 horas, a descansar un poco. Pagamos nuestra cuenta y esperamos nos vinieran a recoger, también había contratado un servicio privado para llevarnos al aeropuerto.

El vuelo de Iberia salió totalmente puntual y fue el digno colofón a una semana intensa y muy interesante.

Es hora de hacer balance, y aunque hemos tenido la dificultad de la comida, como todo el mundo, la verdad es que sin duda merece la pena visitar esta ciudad. Yo la calificaría como la ciudad que más me ha gustado después de París, así que desde aquí os animo a que la visitéis.

Ha sido un placer compartir con todos vosotros mi viaje y espero haber podido transmitiros mis impresiones sobre Londres con fidelidad.

 

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